lunes, 22 de abril de 2013

Desear es vivir


El deseo es el anhelo de saciar un gusto y como decía Francisco de Quevedo: “Lo
mucho se vuelve poco con desear otro poco más."
 
 
El tema del deseo es controvertido. Cuando se intenta explicar con certeza por qué
deseamos lo que deseamos, se producen largas y reiteradas discusiones.
 
Una de las causas de que se produzcan
estas discusiones es confundir desear con
querer. Lo que queremos, a menudo, no
coincide con lo que deseamos. Para que
exista deseo tiene que haber carencia, sin
 embargo, el querer implica presencia.
Deseamos lo ausente y pocas veces los
deseos se hacen realidad.

 
Aunque desear es vivir, muchas veces el deseo nos acerca al dolor y alguna que
otra vez, nos ayudará a alcanzar altas cotas de felicidad.
Cuando esto último sucede, el deseo
proporciona sentimientos positivos, pero
cuando el deseo no se cumple puede
aparecer el sentimiento de frustración y,
en ocasiones, de culpa. A pesar de ello,
parece que la naturaleza del ser humano
empuja a desear constantemente
¿será porque necesitamos ver de otra forma lo que nos ocurre?
 
 

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