miércoles, 5 de diciembre de 2012

El beneficio de la duda


“La duda es uno de los nombres de la inteligencia”, decía  Luís Borges.  Sin embargo,
manifestar nuestras dudas no siempre está bien visto porque denota inseguridad.


Cuando tenemos dudas acerca de algo, no  estamos seguros
de qué decisión tomar, cuestionamos lo que oímos, damos
poco crédito a la información que nos llega, desconfiamos,
etc. y lo positivo de esto es que nos ponemos en alerta y
nos volvemos más objetivos (ocurriendo justamente lo
contrario cuando la duda es patológica).

 
 Un nivel de duda “normal”, y repito no patológico, nos va ayudar a escuchar lo que en
realidad nos dicen, a ver lo que en realidad ocurre y no ver lo que queremos ver y
escuchar lo que queremos escuchar y esto, a largo plazo, nos va a alejar de muchos
problemas y de la pérdida de tiempo.
 
 

Algunos de vosotros os habréis sorprendido al leer que la duda tiene una parte positiva,
pero si pensáis en los momentos de vuestra vida en que habéis dudado podréis observar
 como la duda os ha salvado de situaciones incómodas y desagradables. ¿Será la duda
otro de nuestros mecanismos de defensa?
 

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