lunes, 2 de julio de 2012

El valor de la autoestima


El concepto que tenemos de nosotros mismos se va desarrollando poco a poco, a lo largo de nuestra vida. En cada etapa de la vida, tenemos experiencias que darán como resultado una sensación general de valía o incapacidad.

Pero, ¿por qué es tan importante tener un buen concepto de nosotros mismos? porque de esa valoración depende, en gran medida, nuestros logros. Las personas que tienen una baja autoestima se autolimitan  y dejan de hacer cosas porque creen que no son capaces de hacerlas, que no conseguirán su objetivo.

No debemos mantener la idea de que no podemos hacer algo porque hayamos fallado una o dos veces y mucho menos, mantener esa idea cuando ni siquiera lo hemos intentado.


              El elefante y la soga
Eva paseaba por el zoológico cuando se detuvo confundida, al darse cuenta de que a los
elefantes sólo los retenían con una delgada cuerda atada a una de sus patas delanteras,
sin cadenas ni jaulas.
Era obvio que los elefantes podían romper la soga que los ataba en cualquier momento
pero, por alguna razón no lo hacían. Se acercó a un cuidador en busca de respuestas y
éste le dijo:“Bueno, cuando son muy jóvenes y mucho más pequeños, usamos una soga del
 mismo tamaño para atarlos y, a esa edad, es más que suficiente para retenerlos. A
medida que crecen -prosiguió el  cuidador-, siguen creyendo que no pueden escapar;
creen que la soga aún los retiene, así que nunca intentan liberarse”.
Eva se quedó boquiabierta. Los elefantes podían liberarse de sus ataduras en cualquier
momento pero, no lo hacían porque creían que no podían, ni siquiera lo intentaban, y eso
era suficiente para mantenerlos paralizados.

¿Tú piensas igual que el elefante?



A modo de curiosidad: Cuentan que este es el modo en que domestican a los elefantes en la India. Cuando los elefantes son pequeños, se les pasa una cuerda por una de las      patas y se le ata a un árbol, de este modo el elefante aprende que cuando tiene una cuerda alrededor de su pata no puede hacer lo que quiere;de manera que cuando crecen si alguien les ata  una pata y pasa la cuerda por algún objeto, aunque sea un simple taburete de circo, el elefante se queda tan inmóvil como si estuviese sujeto a un gran árbol.






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