lunes, 30 de julio de 2012

La música para algo más que bailar


La música es un medio

extraordinario para trabajar la

coordinación, la memoria, la

expresión corporal y el ritmo.

Ya desde muy pequeños,

cantamos las canciones que nos

sabemos o nos inventamos las

letras haciendo nuestras

propias creaciones.

La mejora de la capacidad de memorización alcanzada gracias a la música facilita el

aprendizaje de la lectura, de la escritura y de las matemáticas, así como el desarrollo

de la capacidad de orientación.      


La música también nos beneficia a nivel emocional, la música y las emociones van de la
 mano. Un descubrimiento reciente en relación a la coordinación que se produce

entre "el son" y "el sentir" ha sido la aceptación de  que cada uno de los palos del

flamenco  está relacionado con un sentimiento del abanico emocional que tenemos. Por

ejemplo, a las seguiriyas se las vinculan con la ira, a las soleares con la tristeza, a las

tarantas con el miedo y a las alegrías con la emoción que lleva el mismo nombre.  


De manera que el flamenco puede ser un vehículo para canalizar emociones y una buena
 herramienta para generarlas, pero ¿cómo logramos esto? Se trata de acercarnos a las

emociones a través de la métrica, del ritmo, de la melodía, etc. de cada uno de los

estilos del flamenco.

lunes, 23 de julio de 2012

Miedo a lo desconocido


Dicen que no se puede querer aquello que no se conoce, pero ¿y temer? ¿Se puede tener

 miedo a lo que no conocemos o de lo que no tenemos demasiada información?

Normalmente, tenemos miedo a lo que desconocemos. Cuando tenemos que hacer algo

que nunca antes hemos hecho por ejemplo impartir tu primera clase, hacer tu primera

cura, conducir por primera vez, afrontar una ruptura sentimental, etc. cuando no

tenemos una información clara sobre cómo vamos a reaccionar ante esa situación, puede

 aparecer el miedo a lo desconocido.

Hay que tener presente que preocuparnos en exceso antes de afrontar cualquier

situación nos perjudica más que nos ayuda. Para superar el miedo a lo desconocido, como

 cualquier otro tipo de miedo, hay que enfrentarse a el. Al miedo hay que mirarlo a la

cara, tenemos que participar en las situaciones que nos dan miedo de manera constante,

sólo de este modo conseguiremos vencerlo. Mientras más información tengamos de la

situación que nos da miedo, más débil será este y por tanto, el miedo se convertirá en

un contrincante fácil de vencer.


Lo ideal para muchas personas es tenerlo todo bajo control. Cuando sabemos que va a

ocurrir, nos sentimos más seguros y nos preparamos mentalmente para la situación.

 A pesar de ello, el miedo nos aborda a todos, a los que lo tienen todo claro en la vida y

derrochan seguridad, a los que dudan, a los que se atreven con todo, a los que pasan de

todo, a los que piensan más de la cuenta, a los que no piensan tanto las cosas, etc.

Absolutamente a todos, hasta los más valientes, en algún momento, sienten miedo.

 Por tanto, toma conciencia de que el

miedo a lo desconocido es algo natural

y uno de los mecanismos de defensa más

valioso que tenemos, pero no le permitas

que limite tus posibilidades.   
                 

rocioriverolopez@gmail.com

lunes, 16 de julio de 2012

¿Ser o no ser ambicioso/a?


Hace un par de días, un compañero me preguntaba si tener ambición es un aspecto positivo de la persona.

Para aclarar su duda, comenzamos buscando en el diccionario de la Real Academia Española el significado de la palabra ambición; la definición era la siguiente: “deseo ardiente de conseguir algo, sobre todo riquezas, poder, honores, fama.  No siempre tiene sentido peyorativo”.

Leyendo esta definición no quisiera ser una persona ambiciosa   –me comentaba mi compañero- pero creo que si no lo soy, no conseguiré lo que quiero. Mi familia siempre me ha dicho que en la vida hay que tener ambición –continuaba contándome-

¿Alguna vez te ha surgido la misma duda que a mi compañero?

La palabra ambición siempre ha tenido una connotación ambigua, se ha relacionado la aspiración al  éxito con algo que no está bien, que no es lo correcto y se le han ido añadiendo connotaciones negativas a la palabra; incluso se utiliza como insulto. Esta ambigüedad es lo que llevó a mi compañero a dudar de si  es o no positivo ser ambicioso.

La ambición es saludable cuando promueve la acción y el desarrollo de proyectos. La persona ambiciosa quiere conseguir algo que actualmente no tiene, desea mejorar, crecer o progresar. La ambición es lo que nos hace trabajar duro para conseguir nuestras metas  y nos pone en alerta ante el conformismo.

Sin embargo, ser ambicioso se convierte en algo peligroso cuando la persona está dispuesta a violar las normas éticas o legales para conseguir lo que quiere. En estos casos, la ambición se vuelve peligrosa porque puede perjudicar a la persona y/o a terceros.
Además, cuando no conseguimos nuestros objetivos a pesar de haber hecho un gran esfuerzo, puede aparecer una vieja compañera de la ambición, la frustración.

El deseo de crecer es lo que alimenta a la ambición pero, una buena ambición necesita algo más que eso; necesita algo que enriquezca la vida y dé a la persona un sentido, un significado. Lo ideal es alcanzar el éxito inspirando y beneficiando a otros.

rocioriverolopez@gmail.com

lunes, 9 de julio de 2012

Adolescencia y diabetes


En la adolescencia, los chicos y chicas comienzan a ser más autónomos y a salir con sus amigos por las tardes y/o por las noches casi todos los fines de semana, estas salidas se multiplican en los períodos vacacionales.

La diabetes no debe ser un obstáculo en la vida del adolescente que la padece. Diabetes no significa privarse de todo, pero deben cumplir las instrucciones que les han dado los diferentes profesionales que les tratan.

¿Los adolescentes suelen ser conscientes del riesgo que corren si no cumplen el tratamiento?

¿Es cierto que la diabetes en la adolescencia empeora la relación padre-hijo?

¿Cambian en algo las relaciones sociales de los adolescentes diabéticos con respecto a los compañeros que no lo son?

¿Ser diabético afecta a los estudios?

¿Son recomendables los campamentos para diabéticos?

Te respondo a todas estas preguntas a partir del minuto 17:18 del programa. Haz “clic” en el enlace de abajo.

lunes, 2 de julio de 2012

El valor de la autoestima


El concepto que tenemos de nosotros mismos se va desarrollando poco a poco, a lo largo de nuestra vida. En cada etapa de la vida, tenemos experiencias que darán como resultado una sensación general de valía o incapacidad.

Pero, ¿por qué es tan importante tener un buen concepto de nosotros mismos? porque de esa valoración depende, en gran medida, nuestros logros. Las personas que tienen una baja autoestima se autolimitan  y dejan de hacer cosas porque creen que no son capaces de hacerlas, que no conseguirán su objetivo.

No debemos mantener la idea de que no podemos hacer algo porque hayamos fallado una o dos veces y mucho menos, mantener esa idea cuando ni siquiera lo hemos intentado.


              El elefante y la soga
Eva paseaba por el zoológico cuando se detuvo confundida, al darse cuenta de que a los
elefantes sólo los retenían con una delgada cuerda atada a una de sus patas delanteras,
sin cadenas ni jaulas.
Era obvio que los elefantes podían romper la soga que los ataba en cualquier momento
pero, por alguna razón no lo hacían. Se acercó a un cuidador en busca de respuestas y
éste le dijo:“Bueno, cuando son muy jóvenes y mucho más pequeños, usamos una soga del
 mismo tamaño para atarlos y, a esa edad, es más que suficiente para retenerlos. A
medida que crecen -prosiguió el  cuidador-, siguen creyendo que no pueden escapar;
creen que la soga aún los retiene, así que nunca intentan liberarse”.
Eva se quedó boquiabierta. Los elefantes podían liberarse de sus ataduras en cualquier
momento pero, no lo hacían porque creían que no podían, ni siquiera lo intentaban, y eso
era suficiente para mantenerlos paralizados.

¿Tú piensas igual que el elefante?



A modo de curiosidad: Cuentan que este es el modo en que domestican a los elefantes en la India. Cuando los elefantes son pequeños, se les pasa una cuerda por una de las      patas y se le ata a un árbol, de este modo el elefante aprende que cuando tiene una cuerda alrededor de su pata no puede hacer lo que quiere;de manera que cuando crecen si alguien les ata  una pata y pasa la cuerda por algún objeto, aunque sea un simple taburete de circo, el elefante se queda tan inmóvil como si estuviese sujeto a un gran árbol.